Santorum -‘ Cuando en el curso de los acontecimientos humanos’.

Una de las definiciones para la conveniencia es que es “una consideración por lo cual es político o ventajoso en lugar de por lo cual es justo o justo; un sentido de interés propio” En el 2008 Barack Obama ganó una selección por pura exuberancia y no por intereses. En 2012 nos acercamos peligrosamente a la selección de su contrincante en funcionalidad de la conveniencia y no de la excelencia. Analizamos atentamente los registros de nuestros candidatos e intentamos conocer todo lo que tenemos la posibilidad de sobre sus pretenciones de dirigir la nación. Lo que siempre es muy visible es que extraña vez cuestionamos nuestros propios fundamentos. El valor de la gasolina, el fluído y el fluído del comercio y el estado de la economía difícilmente tienen la posibilidad de ser considerados como los únicos buenos fundamentos para escoger un candidato. Algunos candidatos nos llevan a creer que la economía es el exclusivo fundamento verdadero y aceptable. Lo que resulta es imposible llamar proxenetismo, pero es bastante peor. Todo se transforma en una promesa de arreglar todo, proveyendo lo que se requiere en el instante exacto, sin tomar en cuenta el futuro. Es la conveniencia intentando de disfrazarse como excelencia. Es el fracaso aguardando pacientemente en las alas. La excelencia se proviene de algo más que un récord, dado que forma parte a enormes estadistas. El más importante de nuestros presidentes algunas veces poseía antecedentes fallidos, pero eran principios y amados por su aptitud de apoyar sus principios inclusive en tiempos de fracaso. Lincoln puede poner énfasis como el más destacable ejemplo de este punto, pero Washington, Jefferson y Reagan además estarían incluidos. Si seleccionamos al candidato en la carrera principal de actualmente basándonos en las condiciones económicas que prevalecen actualmente, como las hipotecas fallidas, el desempleo y los costos del gas, tenemos la posibilidad de conseguir un postergamiento momentáneo, pero la rehabilitación completa está sujeta a la prueba del tiempo y a las influencias de otras economías mundiales. Lo que se ve más evidente entonces se transforma en la peor razón de la tierra para decidir considerable. Si USA es simplemente una fuerza económica considerable en el planeta, entonces nuestra selección sería simple. Pero no es así. Ahora mismo crítico, ¿podemos dejarnos el lujo de llevar a cabo una selección fundamentada en una predisposición, como en la lente por la que siempre vimos el panorama económico y social y político? Demócrata, republicano, liberal o sin dependencia, ¿qué lente es el más correcto para conocer la excelencia? Cuando Jefferson escribió la Afirmación de Independencia mencionó que las “verdades” por las que tendríamos la posibilidad de declararnos independientes de nuestros opresores eran “evidentes”, las críticas reglas partidistas son algún cosa menos evidentes, pero se derivan de años de influencias, compromisos y posicionamiento. Lo que es visible en USA actualmente es que nos encontramos en el ocaso moral más profundo de nuestra historia. Además es visible que el titular está en sendero por arriba de su cabeza y su gestión se volvió opresiva y completamente contraria al estilo de vida estadounidense. El fracaso del liderazgo de Barack Obama no es tan simple de ubicar como lo fue la tiranía de Inglaterra contra los colonos. Está nublado por la preponderancia de las leyes y el partidismo que se está formando ya hace bastante más de dos siglos. Se complica todavía más por la inserción de las influencias de la civilización pop en el desarrollo político. Es una rara mezcla que el país jamás vió antes. Consume promesas que no son sólo hipérbole política, como’ Cambio en el que tenemos la posibilidad de creer’, sino que es brindado por un hombre cuyo trasfondo es totalmente irreconocible, y lo que se conoce de él, es completamente ajeno a la psique estadounidense. Seleccionamos ignorar su pasado, pero aceptamos sus promesas y en este momento somos parte de su perspectiva para el futuro. Todo eso podría estar bien; si no estuviéramos vivenciando además el colapso del importantísimo presente. El futuro puede ser alterado por lo cual comunmente es considerado el desarrollo político, pero en tiempos de riesgo o eventos críticos el desarrollo se transforma en algo bastante más grande. Se transforma en un tiempo propicio de ocasión que si se examina atentamente se va a ver como instantes dados por Dios, ofrecidos como un indulto a los que quieren. No hay dietas para los ciegos voluntariosos; además es den

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