Por qué la sumisión es esencial para el Islam

Someterse a Dios no trae la liberación del pecado en el sentido católico. En tanto que Dios es en más reciente instancia la fuente de todos los acontecimientos-y los pensadores musulmanes y no musulmanes difieren con respecto al papel y la llegada de la predestinación en el Islam-él creó al hombre como una criatura de intención libre que invita al mal sobre sí mismo y sobre sus semejantes. La relación del hombre con Dios no es la de un hijo rebelde, sino la de un siervo o ciervo que expiró por debilidad, olvido o falta de resolución. La auto-divulgación de Dios por medio del Corán no es una forma de comprender la naturaleza de Dios sino de su intención o ley, con la intención costumbre de que la multitud obedezca los preceptos revelados. La sumisión no sólo quiere agradar a Dios, sino además fomentar el confort de los humanos como el pináculo de la construcción, para ayudarlos a lograr una salud personal y popular consistente con la amabilidad natural que Dios les dió. La creencia debe estar que se encuentra en los 5 pilares del Islam: confesión de fe, oración, limosna, ayuno y peregrinación. Aunque esto se ve muy simple, todos estos debe ser llevado a cabo de una forma atentamente prescrita. Más allá de estos causantes externos, se piensa que el musulmán debe vivir una vida perpetua consciente de Dios para estar en una relación precisa verticalmente -hacia Dios mismo- y horizontalmente, hacia los otros. Entonces, la justicia se une a la sumisión como piedra angular del Islam. La sumisión refleja la intención de intentar ver las cosas a la forma de Dios, en tanto que la construcción otorga la posibilidad de una vida ética. Esta es la teoría, en cualquier situación, adjuntado con la creencia de que no debe existir ninguna división entre los puntos religiosos y no religiosos de la vida, sagrados y profanos. Entonces, el Islam no prevé un día de reposo separado, aunque el viernes -el día en que se llevan a cabo las oraciones públicas y se muestra un sermón- ha evolucionado a un día separado para los musulmanes que tienen la capacidad de tratarlo como se suponía que debía ser. Las oraciones se recitan cinco ocasiones al día, requiriendo breves interrupciones de las ocupaciones de la persona, luego de lo cual vuelve a ellas. En sitios principalmente musulmanes, se puede observar a la multitud rezar en algún lugar: el conserje de la escuela, el taxista con su transporte, el chef en su cocina. Aunque la salvación es en más reciente instancia un REGALO de Dios, un acto de felicidad más que un producto de buenas proyectos, los injustos no requieren esperarlo, en tanto que los justos tienen la posibilidad de razonablemente aguardar por él. La similitud con el cristianismo es visible, y de hecho Mahoma no se consideraba a sí mismo como un revolucionario, sino más bien como alguien a quien se le dio el trabajo de recobrar el monoteísmo abrahámico original, para prescindir no sólo del paganismo de rango, sino además de la superposición de las corrupciones judías y cristianas que habían enturbiado las aguas de la verídica religión. Se estima que la originalidad en la religión es un pecado grave en el Islam. Independientemente de lo bastante que sus críticos logren reflexionar que él mismo poseía cosas complejas, Mahoma se ve haberse considerado a sí mismo como alguien que aclaró las cosas; y aunque el Islam ha creado desde ese momento sus propias distintas maneras de pensamiento y su yammering, las sectas enfrentadas, una lealtad inexpugnable a su monoteísmo bien definido y su sentido de su propia vericidad arquetípica todavía es normativo dentro del Islam. Independientemente de los esfuerzos de los modernistas -algunos sensibles, otros menos sensibles- y de una herencia filosófica completa, las doctrinas habituales han resistido las pruebas del tiempo. Los modernistas musulmanes se quejan de que las doctrinas habituales han resistido bastante bien, en el sentido de que se han endurecido en algo seco, sin vida y desconectado de las realidades de la vida actual. El musulmán ordinario tiene menos posibilidades de reflexionar en tales términos que cambiar para agradar las demandas del día a su antojo, en tanto que raramente, si es que en algún momento se cuestiona o repudia responsablemente la tradición. El islamismo extremista politizado de actualmente fué condicionado tanto por los modernistas como por los arcaicos, los primeros con sus solicitudes de racionalidad e inmediatez, en tanto que los segundos sitúan sus normas en un pasado apoyado en mitos, justicia y ortodoxia. Mezclando el pasado y la

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