Materialismo: La superstición de una era

Los antiguos pensadores griegos pensaban que todos los cuerpos consistían en partículas diminutas llamadas átomos. Sostenían que estos átomos formaban el universo y todos los seres vivientes, sin intención ni dirección y sin estar sujetos a ninguna participación consciente. Según esta creencia, la materia era atemporal y eterna, y nada más allá de la materia podía existir. Los eventos sobrenaturales que intervinieron en el accionar de las entidades y alteraron sus construcciones fueron pura superstición, inaceptables. Todos los axiomas y principios se basaban en la suposición de que la materia era una situación absoluta. Ya que la materia era eterna, el universo debe ser eterno además, y esa iniciativa sirvió como fundamento del ateísmo. Si el universo entero hubiera existido para toda la vida, entonces de acuerdo con la perversión de la creencia materialista, era irrealizable que la materia y el universo hubieran sido conformados nunca. De acuerdo con los materialistas, el universo era eterno, y entonces, no había propósito o creación particular en él. Los materialistas pensaban que todos los equilibrios, la estabilidad, la armonía y el orden en el universo eran solamente el resultado del azar. Afirmaban que todo surgió como producto de átomos inconscientes que se reunían a la suerte. Y por más dificultad, equilibrio y regularidad espectacular que mostrara el planeta exterior, éstas eran por el momento el resultado de coincidencias sin sentido. Las mentes materialistas habían sostenido esta preconcepción o idée fixe desde los días de la Vieja Grecia. Ya que el materialismo rechazó los conceptos de propósito y creación al universo, además negó la presencia de un Creador. Para ser rigurosamente exactos, el materialismo era una filosofía que fué formulada para negar a Alá (Dios). Varios movimientos, ideologías y sistemas intelectuales que rechazaban la creencia en Alá, además poseían sus raíces en el materialismo. En otras expresiones, el materialismo era la religión más influyente del ateísmo. Stanley Sobottka, instructor de física de la Facultad de Virginia, detalla la perversión del materialismo en estos términos:”Si suponemos de esta manera[creemos en el materialismo], debemos deducir que todo, incluyéndonos a nosotros y a toda la vida, está gobernado totalmente por la ley física. La ley física es la exclusiva ley que gobierna nuestros deseos, nuestras esperanzas, nuestra ética, nuestras misiones y nuestros sitios. La materia y la energía tienen que ser nuestro enfoque primordial, el objeto de todos nuestros deseos y ambiciones. De manera específica, esto quiere decir que nuestras vidas tienen que centrarse en la compra de bienes materiales (incluidos los cuerpos), o por lo menos en su reordenación o trueque, para producir la máxima agrado y exitación materiales. Debemos gastar toda nuestra energía en esta búsqueda, porque no probablemente halla otra misión. Y en todo lo mencionado, no poseemos selección, porque nos encontramos completamente gobernados por la ley física. Tenemos la posibilidad de sentirnos atrapados por estas creencias y deseos, pero no tenemos la posibilidad de sacudirlos. Nos dominan completamente. Una afirmación sucinta, personalizada y resumida de la filosofía materialista es:”Yo soy un cuerpo” (Stanley Sobottka,”Un curso de conciencia”) En la Vieja Grecia, los materialistas sostuvieron que los seguidores religiosos se oponían ilógicamente a la ciencia. Por esa razón, los materialistas durante la historia han intentado ofrecer la impresión de que la creencia en Alá y la ciencia son incompatibles. De hecho, no obstante, la ciencia mostró cada vez más prueba de Su vida, y esos descubrimientos han trabajado en oposición a la forma de pensar materialista que luchó contra la creencia en Alá. Esto integraba el darwinismo, desde luego. La pelea contra el darwinismo es fundamentalmente un ataque a sus orígenes materialistas. Durante la historia, los materialistas aseguraron que las entidades consistían únicamente en ensamblajes de átomos, y que el cerebro humano no era más que una red de neuronas. No lograron argumentar la cabeza humana, y trataron de explicarla como la interacción electroquímica entre sus neuronas. Los materialistas no poseían reparos en describirse a sí mismos como animales o máquinas. Ellos negaron que poseían el estatus de entidades con conciencia y aseguraron que poseían el estatus de entidades con conciencia y aseguraron que la

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