Irreverencia sagrada – Dios, Ritual y mi dedo gordo del pie

La palabra Dios es algo que incontables religiones e individuos trataron de determinar por milenios. En el idioma inglés, esas tres cartas conllevan un tono serio y críticas fuertes: adoración y reverencia… furia y descontento. Ha reunido a bastante gente unidas en un entendimiento habitual, en una fe habitual. Y impulsó a incontables personas entre sí, divididas en la iniciativa de que hay una edición mayor a otra. Varios de nosotros caminamos por el sendero intermedio entre el ateísmo y la religión, como personas que atribuyen nuestra fe a algo menos definido, y más fluido en su falta de manera. El agnosticismo tampoco lo capta del todo, porque decir que no entendemos si existe o no alguna fuerza enigmática y mágica que impregne el Universo es inexacto. En lo personal, yo sé que está ahí, pero no sé precisamente lo que es. Sólo que ES. Disfruto de mi misión e exploración, mi dedicación continua a fomentar mi comprensión por medio de la vivencia y apertura mental… pero además estoy bien con sentarme cómodamente con mi incapacidad de comprender siempre con la cabeza lógica. La reverencia por el viaje alimenta mi entusiasmo y persistencia. Este artículo fue un arreglo espontáneo de ideas que nació hace numerosos meses con una conversación sobre el Ritual e irreverencia con mi amado amigo, Kim Upton. Estábamos comentando juntos en una tarde de día de semana, como comunmente lo hacemos, sobre las cuestiones más importantes de Vida y Vida luego de la Vida, sobre nuestros hijos y sus desenfrenados hechos diarios, y ocasionalmente sobre los Dedos de los Pies – Dedos de los Pies Grandes. Aunque estoy muy seguro de que soy yo quien instigó esa parte. Sentados en mi salón de estar, rodeados de aparadores de libros revueltos, afiches de arte, juguetes de colores brillantes, muebles antiguos, ramos de flores que se desvanecían, zapatos esparcidos y canastas de aleatoriedad – ella en su caos y confusión artística – nos maravillamos frente la majestad de lo Sagrado juntos. Aunque vivimos por medio del país uno del otro, estábamos conectados en nuestro acuerdo y entendimiento simultáneo de todo lo que tiene tanta divinidad como todo lo demás. Miré fijamente a nuestro altar y pensé en lo que significaba más allá de los confines de su estante, en mi entendimiento, mi versión de Dios y la ceremonia. Hemos guardado un altar en nuestra casa a lo largo de años, un Espacio Sagrado donde reunimos trozos y trozos de aquello que tenemos en cuenta sagrado y sagrado. Pedacitos de flores secas de arreglos antiguos, rocas y cristales de piedra hermosa, esculturas talladas y velas semifundidas, cartas al Universo, piezas de oraciones y esculturas de Buda, imágenes de deidades y figuras religiosas culturalmente distintas, incienso, maravillas artísticas, un avispón que había pasado y dejado su hermoso cuerpo para ser encontrado en la esquina, un trozo de huevo de petirrojo esparcido en el jardín. Algún cosa que nos dialogue sobre nuestra vida día tras día – algún cosa que nos lleve a cabo parar y admitir la chispa del Santo AHORA en ese instante. “Este instante. Santo “- Caveh Zahedi Para mí, Dios no es una palabra tan delicada como otras. Lo uso del mismo modo que uso el Universo, Todo lo que ES, o Los Poderes que son y todos son remplazables en mi escritura. Aunque fui criado como bautista del sur, y parte de mi viaje hacia el autodescubrimiento comprometió el desmantelamiento de esta composición de creencias, la palabra Dios no causa ninguna oposición adversa a mi sistema. Se ve muy práctico y seguro entrar a una sección de mi infancia cuando la palabra significa Amor puro, antes de que adquiriera algún connotación complicada e hipócrita. Jamás creí en la iniciativa de un adulto mayor flotante en el cielo para comenzar, debido a que mi intuición siempre me decía que había muchísimo más en la ecuación de lo que se me decía. Para varias personas, la palabra Dios no es nada confortable, y precisamente puedo comprender por qué. (Admito que tengo esta oposición a la palabra “Jesús”, pero es algo por lo cual estoy haciendo un trabajo, y no tiene relación con la persona misma. Otros tienen la posibilidad de tener una oposición semejante a otras expresiones o indicadores de Dios, fi

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