Iglesia de la Teología del Chocolate 101

Aquí está la pregunta que me hacen todo el tiempo:»¿Esto es verdaderamente una iglesia?» Como todas las superiores cuestiones, hay una respuesta fácil y dificultosa. La respuesta fácil es SÍ, esto es una iglesia, oséa, una red social estructurada por la fe que se expresa por medio de la costumbre espiritual. La Iglesia del Chocolate tiene un sentido del humor más creado (y desde luego más teobromina) que las iglesias habituales. La respuesta más dificultosa es la siguiente: Una iglesia puede ser definida como una red social centrada en su relación con Dios, expresando esa relación por medio de rituales compartidos y vivencias espirituales. Siempre hay un aspecto interior (gnosis) y un aspecto exterior o popular (religión). La iglesia es el vínculo entre la vivencia interna y externa, de esta forma como ser un espacio o grupo donde la gente tienen la posibilidad de apoyarse mutuamente en su teología y costumbre espiritual. Con varias personas, los rituales habituales crean esa comunión o sentimiento de compañerismo. Con otros, como en la Iglesia de la Artesanía, la actividad compartida constituye el vínculo. Con ChoCo, es el chocolate que da tanto el gusto interior como la comunión exterior; nuestro amor y aprecio por el chocolate nos ofrece una imagen de la exquisita vida de Dios. El objetivo de ChoCo es proveer una exclusiva imagen de las opciones espirituales que se fundamentan en la alegría y la euforia (únicas emociones humanas verdaderas) en vez de la responsabilidad, el valor normativo de las religiones fundadas en las culturas imperiales. No estoy diciendo que la culpa no ayuda para nada: en relación a avance humano, todavía es sustancial ver cuando nos hemos desalineado con lo que verdaderamente somos. Eso es lo que significa el pecado – estar fuera de lugar. Naturalmente vamos a tener vidas superiores cuando nos alineamos con Dios, y nos encontramos realizando lo que se nos ha asignado/diseñado llevar a cabo aquí en la Tierra. No obstante, además nos encontramos diseñados para procesar las condiciones y malas intenciones de manera rápida, y después para liberarlas – no para atormentarnos con fallos reales e imaginarios, responsabilidad, mal y padecimiento. «¿Cómo soy espiritual? ¿En qué creo yo? Lo que en la vida me desplaza, me ordena, me impulsa, me otorga fuerza y me hace feliz «Claramente una respuesta a esto es el chocolate. Trae fuerza y deleite, restaura nuestro exitación en el instante, impulsa el corazón y la cabeza, y (naturalmente) nos hace contentos. Varias personas además lo encuentran muy convincente. Nuestra cultura -la cultura occidental- está cercada de miedo, duda y ansiedad. Se enfoca en lo que va mal en lugar de festejar «todo lo que es verdadero, todo lo que es honorable, todo lo que es justo, todo lo que es puro, todo lo que es bello, todo lo que es digno de honra…» (Filipenses 4:8) Los mensajes externos y la conversación mental interna conspiran para persuadirnos de que somos mediocres y no increíbles, aprisionados en la carne más que integrados en esta vida física. La conspiración de la mediocridad lleva a una vida donde sólo nos encontramos medio vivos. En la Iglesia del Chocolate, suponemos que hay un verdadero motivo por la que nos encontramos en los cuerpos, y nos recomendamos festejar esa encarnación tan comunmente y tan bien como sea posible! En lugar de enfocarnos en la pobreza, la falta, la crueldad o la preocupación, concentrémonos en nuestras bendiciones. Celebremos la tiernicidad y la riqueza de la vida, de la que el chocolate es el recuerdo especial. Para ese instante en que el primer choque del chocolate de alta definición golpea nuestra conciencia, todo está bien: la vida es impecable y completa. Biografía del autor: Rev. Kyre Adept, Doctor en Medicina, es un practicante/instructor certificado de Geotran, escritor, chef y principal creador de la Iglesia del Chocolate. Para descubrir/unirse a la Iglesia del Chocolate, vaya a churchofchocolate. org.

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