El Estado de la Humanidad en América

Uno de nuestros habitantes vino a mí hace unos cuantos años en nombre de su hijo de diecinueve años, que había aparecido la noche previo de manera inesperada. No lo había visto en meses. Había recorrido unas diez millas y había esperado horas para que volviera del trabajo. Se encontraba desempleado, sólo llevaba la ropa puesta en la espalda, se encontraba sin dinero y atormentado. Tiene una historia de asaltos de enorme mal, ADD, ADHD, ADHD, y sólo Dios sabe qué más. Su madre había perdido la custodia de él cuando sólo poseía tres años. Estuvo accediendo y saliendo de numerosas viviendas de acogida y hogares de grupo. Estuvo en inconvenientes y cumplió condena. Ha fumado a lo largo de años, estuvo en alcohol y drogas, etc. Alquilamos habitaciones particulares por semana. Esta mujer alquiló uno de ellos. No permitimos visitantes en las habitaciones por muchas causas. El jóven necesitaba una cuarto propia; tampoco poseía los fondos para eso. Logró una súplica llorosa en su favor; increíblemente, él se encontraba bien tratado con un corte de pelo “normal”, sin piercings ni tatuajes, y aparentaba estar limpio. Estaban pidiendo asistencia social, por eso le hemos proporcionado una cuarto sobre la fe. Había estado en una salón de urgencias del hospital el día previo y le habían recetado numerosas recetas… para qué, no tengo ni iniciativa. Pero los dos parecían tener una extensa oferta de cigarrillos. Siempre me desconcierta ver esto, cuando los cigarrillos cuestan de dos a cinco USD el pack. Da igual qué, se ve que esta forma de pensar siempre tiene dinero para quemar, literalmente! Lo que verdaderamente me horroriza es que este joven jóven no era una distinción, sino representativo del estado de hoy de esta generación! La especificación previo podría aplicarse a miles, si no a millones de adolescentes hoy en dia. Lo siento bastante por ellos. Realmente son una generación perdida. La mayor parte de ellos tuvieron poco o ningún entrenamiento en lo fundamental de la vida. Tienen poca moral o valores de cualquier clase. Están básicamente desprovistos de autovaloración. La mayor parte de ellos son desertores. Lamentablemente, algunos ya se han reproducido, condenados a reiterar este triste período. No tienen promesa para el futuro y viven sólo para el presente. Varios de ellos no se encargan de nadie y nada. La mayor parte de ellos son de hogares rotos y familias fracturadas. En este momento, agregue a eso el estado de la economía que les hace increíblemente complicado hallar siquiera un trabajo de salario mínimo, y no es necesario ser un científico de cohetes para deducir que, si no tienen la posibilidad de conseguir alguna clase de asistencia financiera por medio de alguna clase de programa público, van a conseguir dinero de algún lugar ilegalmente y terminarán en carcel en el desarrollo. Es un círculo vicioso de futilidad que no tiene promesa para huír y hacer mejor. En mi puesto de administración, he visto el mismo ámbito repetirse en los últimos veinte años, y he visto el incremento de los números simultáneamente. Y la gestión en el poder en Washington está muy ocupada exacerbando estos inconvenientes. Estos jovenes reciben una educación inferior en el más destacable de las situaciones. Se gradúan de la escuela secundaria y de la facultad básicamente analfabetos. No reciben un entrenamiento básico en moralidad o inclusive en educación. Inclusive si llegan a la facultad, para cuando la academia liberal acabe con ellos luego de 4 años, varios acaban convencidos de que de alguna forma evolucionamos de las maneras de vida más bajas, habiendo sido enseñados como hechos una teoría que fué demostrada repetidamente de forma concluyente y errónea. Por eso esta generación no posee promesa, ni sueños, ni visiones, ni sentido del patriotismo, ni pretensiones, ni entrenamiento espiritual, nada. Te hace preguntarte qué clase de mundo van a ver sus hijos. Jesús es su exclusiva promesa, y los poderes que se han preciso a silenciar toda avenida de exposición a Él a la que estos jovenes podrían estar expuestos, desde el salón de clase hasta las arenas deportivas, los inmuebles del gobierno y los monumentos conmemorativos. Y aunque hay varios grupos y organizaciones haciendo un trabajo desesperadamente para cambiar la circunstancia, estoy totalmente convencido de que la oración, la fuerza más vigorosa del universo, es nuestro mejor recurso. Biografía de la autora: La autora pasó sus primeros años en el tema jurídico y los últimos 23 años en la administración de la propiedad. Debe ser

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