Cristianos con Depresión

Las iglesias tienden a estar compuestas en parte importante por personas contentos, sonrientes y sanas, lo cual es un mal de cuello cuando uno está deprimido. Una iglesia es comunmente el último lugar donde usted quiere estar cuando se siente psicológicamente o emocionalmente desequilibrado. Porque no únicamente debes aguantar la cara amargo en la mitad de un mar de jovialidad, sino que también está ese elemento de culpa añadido asociado con dado que no has logrado ser tan confiado y espiritualmente fuerte como tus camaradas en el siguiente banco. El inconveniente se crea en la teología de la mayor parte de las iglesias. Nosotros, la iglesia, somos la red social de personas que han encontrado sanidad y integridad en Cristo. Estar mental y emocionalmente permanente, entonces, no es sólo una señal de buena fortuna. ¡Es un sello de vericidad espiritual! En este momento tendríamos la posibilidad de argumentar este punto a nivel teológico, pero son los hechos sobre el lote los que ponen la mentira a esta manera de razonar. Por un lado, si los cristianos están todos tan mental y espiritualmente juntos, ¿por qué muchos de los más importantes santos de la historia fueron casos aislados? Martin Lutero es un caso de muestra tradicional – peleando todo el tiempo con su “perro negro”, en asaltos regulares de furia torturada. La Madre Teresa es una santa últimamente popular y popular que pelea, confesando póstumamente que ella luchaba todo el tiempo contra la depresión. Y no sólo entre los enormes santos de la historia cristiana, sino que dentro de las páginas de nuestra Biblia podemos encontrar a muchos de nuestros ídolos espirituales más sobresalientes que luchan por sostener la estabilidad mental. Y no estoy pensando sólo en figuras parabólicas como Job, sino en profetas decaídos como Jeremías, y en individuos como Ezequiel, quien R. D. ¡Laing diagnosticado como esquizofrénico! Juan el Bautista es otra figura que viene a la cabeza. Sospecho que actualmente sería etiquetado como’ bipolar’. Precisamente camina a pasos agigantados por las primeras páginas de los Evangelios llenos de fuego maníaco mientras llama al tiránico rey Herodes y proclama confiadamente a Jesús como “el cordero de Dios que quita el pecado de todo el mundo” Lo siguiente que entendemos es que Juan está en la prisión – solo, hosco y sin entender qué creer. Juan, desde luego, no sólo actuó de manera rara, sino que además se vistió y comió y sin lugar a dudas olió como un loco. Por otro lado, el Señor Jesús ha dicho de Juan que’ ningún hombre nacido de mujer’ era más importante que él! Se encontraba un poco loco, pero era un tipo infernal. Y la pregunta es, ¿habría sido él un hombre de todas formas grande, y un hombre de Dios de todas formas efectivo si podría haber sido más equilibrado como ser humano? Esta es la pregunta clave, en lo que a mí respecta, ya que sospecho que es más que una mera coincidencia que la gente más divertidas, capaces, piadosas y eficaces de nuestro mundo simulen ser siempre personas que están peleando a un nivel mental y emocional. No me molestaré en ingresar en estudios de caso aquí, pero pienso que usted va a encontrar que es verdad por medio del espectro. Enormes artistas, enormes pensadores, enormes comediantes y enormes santos tienden a tener esto en común: luchan. Luchan con la familia, con los amigos, con un mundo que no está listo para sus ideas, pero más que nada luchan dentro de sí mismos, y la pregunta es si su pelea es fundamental para su genio. Recuerdo haber leído un psicoanálisis de Martin Lutero llevado a cabo por Erik Eriksson (el habitual psicólogo neo-freudiano). No tengo ni iniciativa de si Eriksson acertó a Lutero, pero la pregunta más relevante para mí es si Eriksson fué contemporáneo de Lutero y si, por medio de una sucesión de sesiones sobre el asesor, Erickson hubiera podido asistir al sacerdote alemán a solucionar sus luchas, ¿habría habido una reforma protestante? No pretendo que tenga la respuesta a esto, y precisamente no quiero sugerir que la patología mental es algo positivo o que siempre es un preludio a la excelencia. Pero lo que sí quiero sugerir – para esos de nosotros que podemos encontrar la vida en este planeta como una pelea – es que nuestro mal y nuestro potencial f

Post a Comment

Your email is kept private. Required fields are marked *