Cómo escuchar la voz de Dios – Esa todavía pequeña voz

Escuchar la voz de Dios es el deseo de varios – pero pocos parecen sentir que es su vivencia personal. ¿Por qué es tan complicado oír la voz de Dios? ¿O lo es? Hay algunos versículos en 1 Reyes 19 -les animo a que lean el capítulo entero para tener un concepto del contexto- pero pegaré en una parte que nos ayude a comprender un poco sobre la voz de Dios. I Reyes 19:11-12 11 Y él dijo: Salid, y poned sobre el monte enfrente de Jehová. Y aquí hay que Jehová pasó, y un viento grande y fuerte rompió los montes, y desmenuzó las piedras enfrente de Jehová; mas Jehová no se encontraba en el viento; y luego del viento, un terremoto; pero Jehová no se encontraba en el terremoto: 12 Y luego del terremoto, un fuego; pero Jehová no se encontraba en el fuego; y luego del fuego, una voz todavía chiquita. Estos versículos son la vivencia de Elías, un profeta del Señor. Luego de la tremenda demostración de fuerza natural Dios le habló a Elías en silencio. Los versículos señalan que a lo mejor Elías se encontraba intentando encontrar un mensaje de Dios en el viento, el terremoto y el fuego – pero el mensaje llegó como una voz todavía chiquita a Elías. Suponga que Elías hubiera asumido que había un mensaje en uno de esos eventos naturales – podría haber dejado su búsqueda de cueva en una misión de algún tipo – y se perdió la voz de Dios completamente. Quizás haya una chiquita asignatura para nosotros mientras buscamos escuchar la voz de Dios.comunmente deseamos suponer que Dios nos ofrece advertencias – y a lo mejor lo realiza. Quizás nos apresuramos a llevar a cabo una cosa y otra -sintiéndonos muy seguros de que Dios está detrás de esto-, pero ¿cuántas ocasiones sufrimos de la sensación de que algo está mal? Quizás no esperamos a oír la voz todavía chiquita de Dios. Escuchar la voz de Dios puede no ser viable mientras nos encontramos realizando frenéticamente todo lo que imaginamos que requerimos llevar a cabo. No soy dogmático sobre esto, sólo estoy rechazando la oportunidad. Sabes, hay un verso que dice simplemente:”Quédate inmovil y sabe que yo soy Dios”. Hay un hilo que atraviesa la Biblia y otros libros espirituales que además sugiere que la quietud y la quietud son fundamentales para escuchar la voz de Dios. Considere el ejemplo de Jesús -a menudo salía solo a las montañas a orar-, se encontraba encontrando un espacio de quietud para lograr oír esa voz todavía chiquita. Todos llevamos vidas ocupadas. Nos encontramos rodeados de “ruido” – todo ello rivalizando por nuestra atención. Poseemos interminables listas de cosas que llevar a cabo. Entonces, ¿dónde podemos encontrar tiempo para estar quietos y comprender a Dios? En todo lo mencionado nos encantaría suponer que poseemos un sistema para desarrollar una relación con Dios y está haciendo un trabajo en piloto automático. Las relaciones no crecen con el piloto automático, ¿verdad? Ahí es donde entra en juego el volverse todavía más para escuchar la voz de Dios. En ocasiones es como Elijah – esperas hasta que el ruido decrece. O como Jesús, buscas un espacio relajado para estar a solas con Dios. Encuentra tu quietud de algún forma que consigas y sintoniza con esa voz todavía chiquita de Dios. Biografía del autor: Si su misión es escuchar la voz de Dios, disfrutará de un curso que Robert ha listo. Es GRATIS! ¡Tráela aquí! Prepare su corazón para comentar con Dios Usted además puede gozar de andar en mi blog acerca de cómo escuchar la voz de Dios.

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